Flecha de Oro
(Oración Reparadora para desagravio de todas las blasfemias contra el Señor)
Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorable, Incomprensible e Inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado y bendecido. Que sea amado, adorado y glorificado en el Cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra; por todas las criaturas de Dios, y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.
Oraciones de reparación de Fátima
(Estas oraciones se las enseñó el Angel de la Paz a los 3 pastorcitos de Fátima; la rezaban incados y con la frente inclinada hacia el suelo.)
Oh Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.
Y os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. (tres veces)
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.
Oración de Desagravio y Reparación
Padre Eterno, en el nombre de Jesús, tu amadísimo Hijo, permíteme comulgar espiritualmente todas las Hostias que van a ser comulgadas indignamente y han sido robadas para ser profanadas, que antes de que sean tocadas estas Hostias, pueda comulgar la esencia de tu Cuerpo Sacratísimo y tu Sangre Bendita.
Señor, dígnate venir al refugio de mi corazón!. Esta morada es indigna, pero se vuelve digna si mi Dios la visita. Con tu perdón deseo abrazarte, en tu abrazo deseo besarte, con tu beso amarte, con tu amor adorarte y después depositarte en los brazos de tu Madre Santísima, para que Ella desagravie, repare, adore y bendiga tu Corazón dolido por la ingratitud del hombre; y cuando estas Hostias sean profanadas, Señor, Tu ya no estés ahí, sino en el refugio de mi corazón. Permíteme comulgar todas las Hostias que han sido robadas en todos los tiempos, pasados, presentes y futuros hasta la consumación de los tiempos. Amén.
Señor, dígnate venir al refugio de mi corazón!. Esta morada es indigna, pero se vuelve digna si mi Dios la visita. Con tu perdón deseo abrazarte, en tu abrazo deseo besarte, con tu beso amarte, con tu amor adorarte y después depositarte en los brazos de tu Madre Santísima, para que Ella desagravie, repare, adore y bendiga tu Corazón dolido por la ingratitud del hombre; y cuando estas Hostias sean profanadas, Señor, Tu ya no estés ahí, sino en el refugio de mi corazón. Permíteme comulgar todas las Hostias que han sido robadas en todos los tiempos, pasados, presentes y futuros hasta la consumación de los tiempos. Amén.
Desagravio al Sagrado Corazón de Jesús
¡Oh dulcísimo Corazón de Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.
Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.
Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia, la inmoralidad de la sexualidad descontrolada, la deshonestidad de la vida y de los vestidos, el horrendo crimen del aborto, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos, contra la Santísima Virgen María, y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestra Iglesia y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.
¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.
¡Oh benignísimo Corazón de Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
(Es bueno hacer esta oración después de que termina la misa cuando han comulgado todos los días. Y si no hemos ido a misa hacer una Comunión Espiritual, de seguido una oración para ganar las indulgencias por la Comunión Espiritual y después rezar la anterior oración de desagravio)